Cortar por lo sano, cuando tú eres la patología.

AVISO: Entrada subjetiva y emocional, destinada al desahogo personal. Leer bajo propio riesgo.

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Por desgracia, hay personas a las que les viene grande compartir vida con alguien que tiene problemas… Quizá personas cuya vida es “fácil” (o que tienen una forma de tomársela más distendida y nada les afecta) y les cuesta lidiar con una dificultad en uno de los ámbitos de su existencia. Todo debe ser fácil, todo debe ser asequible, nada debe perturbarles… y ahí estás tú, con tus estúpidos problemas mentales, ansiedades, miedos y pesadillas, esperando que te quieran y sean comprensivos por propia voluntad. Al menos, más que esperándolo, dando por hecho que si están a tu lado y aparentemente lo hacen por que así lo quieren, debe de ser porque están dispuestos a sostener tu mano cuando el temporal sacude, al igual que tú lo estarías por ellos.

Lo peor, precisamente debido a que no se han enfrentado a una situación parecida anteriormente (probablemente), no saben reconocerlo en su justo momento, antes de embarcarse en dicha travesía. Ni siquiera al inicio del camino cuando aún podrían bajarse en buen puerto.

Así pues, se meten en camisa de once varas y, aunque estén hasta los cojones de ti, aguantan por costumbre. Hasta que un día (a todas luces, el peor momento de todos) deciden darte la patada para poder reemprender su vida, justo antes de que tú aparecieras en ella. Obviamente, eso hacen. No pasa ni una semana y parece que nunca hubieses sido una protagonista indiscutible de su día a día. Te preguntas…

¿Todo el mundo me abandonará? ¿Todo el mundo se hartará de mí? …¿Tanto asco daba estar conmigo que ahora que ya no estoy es un camino de rosas? Tan débil ha sido mi huella en su corazón que tan pronto como se deshace de mí, ya está volviendo a las andadas (encuentros sexuales, fiestas, etc.)… como si yo nunca hubiese existido.

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Y claro, te dañan gravemente porque era alguien en quien confiabas, a quien habías entregado tu corazón y tu cuerpo (algo muy difícil para mi de hacer), y en quien te apoyabas. El único pilar de tu vida que aún se sostenía… y te lo echan por tierra de la forma más devastadora para ti posible. Al principio ni siquiera entiendes qué está pasando (bueno, hablo por mí, puesto que fue mi primera relación y no entendía el término de “cortar”… aunque cueste de creer, y aunque lo haya visto muchas veces a mi alrededor).

Luego pretende ser tu amigo, pero de nuevo… le viene grande. Y una se da cuenta de la peor manera, y vuelves a ser dañada.

Finalmente, te percatas de que se han desecho de ti, y que nada de lo que hagas, digas o sientas importa. Tú ya no importas. Te han impuesto un cambio radical en tu vida, otro más, y aquí estás… luchando para sobrevivir, sobreponerte y seguir caminando. Pero a esa persona ya no le importa, ya no va a saber nada de ti. Sólo eras una carga para él, y ahora es feliz. ¿Qué más da cómo estés tú?

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Estoy harta de que me hagan daño. Estoy harta de todo.

~Eve