¡Ahora los jóvenes lo tienen más fácil! Tss…

Cuando tenía 17 años conocí el Lolita, y con él a una de mis más preciadas amigas, con la que todavía hoy comparto momentos (aunque se haya ido a la otra punta del mundo, la jodía).

Recuerdo que para comprarnos algún vestido de marca teníamos que haber hecho dos másters y un doctorado: la mayor parte de las veces tenías que aprender a pujar en páginas complicadas o pagar a un intermediario. Cuando nos llegó el primer pedido, de Baby, The Stars Shine Bright, se nos salía el corazón del pecho de la emoción… y no sólo por las aduanas, que siempre era un miedo muy candente. A parte de todo esto, nadie prácticamente conocía el movimiento, y resultaba complicado explicar a familiares y amigos por qué vestíamos así. Al principio ni siquiera teníamos un grupo lolita como tal, nos juntábamos con los visualsporque éramos solo tres (y la tercera en discordia estaba un poco desperdigada). Pero nada nos impedía hacer picnics y pasarlo bien.

Hoy en día, cuando miro alrededor, no puedo sentir sino orgullo y alegría por todo lo que ha cambiado.

Yo siempre he sido más bien la “activista pasiva” del meollo, así que no pretendo colgarme ninguna medalla, pero lo que quiero decir es que mi pensamiento es sencillamente que estoy impresionada. Para comprar un vestido basta con entrar en Facebook, y muchas veces tienes la suerte de no tener que temer a las espeluznantes aduanas, pues la vendedora se encuentra en un país a salvo de ellas. Y en cuanto a vestir lolita… seguimos recibiendo comentarios de todo tipo, pero cada vez hay más personas que nos reconocen, sin duda no es el mismo panorama que el de hace 10 años.

Nunca he pensado “las lolitas de hoy en día lo tienen todo muy fácil, no valoran nada porque no saben lo que costaba tener un vestido en su momento” (comentario que a veces he escuchado decir), al contrario, me parece que cada nueva etapa conlleva nuevos retos. Estoy feliz porque gracias a muchas personas durante estos años se haya dado visibilidad al lolita y se haya facilitado el acceso a mucha información necesaria, además de las compras o incluso patrones para hacer tus propias prendas en casa. Por supuesto hay de todo, como en todas partes, pero estoy convencida de que muchas lolitas de esta generación abren su primer paquete con la misma ilusión con la que nosotras abrimos el nuestro en aquel año, y saben que todo el camino recorrido hasta ahora es por esas lolitas que no han parado ni un segundo luchando por la filosofía en la que creen.

Y sé que las lolitas de esta generación, junto con las de muchas otras, seguiremos apoyando el movimiento y luchando por él, abriendo tantas puertas que quedan por abrir y promoviendo la libertad de pensamiento, estética y personalidad.

Así que no se trata de abuchear las facilidades de hoy en día. Se supone que, si se ha avanzado tanto, es para que se pueda llegar más lejos y con menos restricciones. Y habrá otros obstáculos que deberemos superar, distintos a los de antes, y correrá de nuestra cuenta junto con todas las demás lolitas que se han unido a la cruzada hacerlo.

De eso se trata.

*Cuando digo lolitas, incluyo a todo ser viviente que se involucre en esta nuestra filosofía, pero lo englobo de esta forma por comodidad.

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